No tienes idea de cómo le agradecí a la vida que tú llegaras en un punto en el que te necesitaba tanto. Y ahora que también te quiero aquí conmigo, te fuiste. Sé que prometiste no hacerlo y que yo no debí creerlo, sin embargo, tengo la pequeña esperanza de que alguna vez, aunque estemos lejos, podamos volver a ser quienes éramos.